aemptytuemptyladoemptyyoemptybrillare

lunes, 27 de julio de 2009


Todos tenemos un monstruo o un fantasma adentro que nos nos gusta, entonces creamos un sistema de seguridad para que no se note, mantenemos el monstruo agarradito para que no salga ni se vea, pero aveces el sistema de seguridad falla y el monstruo ingresa, y ahi quedamos expuestos. Sentimos que todos ven lo que en verdad somos, y somos algo que odiamos. Como si hubiese un Mr Haid en nosotros, como si el verdadero yo fuera otro, y eso asusta, nos asusta que falle el sistema de seguridad, que Mr Haid se desate y hagamos alguna locura. Vivimos alertas, atentos, vigilando el monstruo, nos creamos mecanismos, defensas, nos aislamos, todo para que ese supuesto monstruo no salga a la luz, cualquier cosa que nos saque del lugar seguro nos da miedo, nos da miedo lo nuevo porque puede provocarnos cosas desconocidas. Odiamos a nuestro monstruo porque desea justamente las cosas que nos dan miedo. Queremos esconder a toda costa esa parte nuestra, esos deseos que nos inquietan, son deseos que supuestamente no tendríamos que tener, y nos esforzamos por reprimir, son deseos que nos dan culpa, vergüenza. Nos odiamos cuando nos dominan las pasiones, nos odiamos cuando todos ven eso que queremos ocultar. Odiamos la falla de seguridad, esos huecos que nos desnudan y muestran nuestras miserias. Pero la verdad es que a todos nos pasa lo mismo, todos tenemos un monstruito adentro.

No hay comentarios: